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Cuando tengamos la capacidad de retribuirle a nuestro Planeta todo lo que nos ha provisto, talvez en ese momento tengamos nuestro futuro asegurado
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martes, 23 de octubre de 2012

El agujero en la capa de ozono se cierra lentamente gracias a lo pactado hace 25 años en Montreal

EDITORIAL

Parece que tenemos buenas noticias.....pero también una gran oportunidad para alentarnos, aún en medio de tantas malas noticias, en las que el Ser Humano es el protagonista de los más bajos y vergonzantes hechos, que desencadenan en eventos ambientales que ya todos en nuestro Tercer Planeta hemos podido "sufrir".

Pero la nota que en esta oportunidad comparto es la prueba de que para NOSOTROS no hay nada imposible, cuando realmente tenemos voluntad.

Esto nos debe hacer sentir un poco de orgullo, pero a la vez, un tanto más de vergüenza, al estar conscientes  de lo sencillo que es cumplir con nuestras responsabilidades como seres evolucionados.

Por eso....!! FELICITACIONES POR EL LOGRO...!!!.....Pero, debemos continuar presionando a los líderes mundiales para que sus voluntades no pierdan impulso........más aún......tomar TODOS Y CADA UNO de nosotros el liderazgo, desde nuestros ámbitos, para que estas acciones sigan en aumento.

Gracias,

JAIME.-




El agujero en la capa de ozono se cierra lentamente gracias a lo pactado hace 25 años en Montreal.


La capa de ozono, ese escudo gaseoso y protector de la vida en la Tierra, ya no está en agonía permanente.

Hoy, su nombre no aparece en rojo, como mostrando una muerte inaplazable. 

A mediados de la década de los 80, científicos del British Antartic Survey, en el Reino Unido, que habían estado monitoreando las cantidades de ozono en la Antártica desde 1957, descubrieron que los niveles de concentración de este gas que impide que el sol calcine nuestra piel habían disminuido y estaban a punto de entrar en estado terminal. Ahora sabemos que se han recuperado, para regocijo de la humanidad.
Para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) e incluso para la Agencia Espacial Estadounidense (Nasa), hay un solo responsable de que la humanidad no haya sucumbido frente a esta amenaza: se trata del Protocolo de Montreal, del que se acaban de cumplir 25 años desde que fue negociado por 193 países en 1987 -entró en rigor dos años después- y que obligó a las naciones a reducir el uso de los químicos que destruyen esta capa protectora. Hoy es el acuerdo internacional en medioambiente más exitoso de la historia. A diferencia del de Kioto -suscrito en 1997 para reducir los efectos del calentamiento global-, este pudo vincular a los Estados en controlar las emisiones de las sustancias agotadoras de ozono presentes en aerosoles o en sistemas de refrigeración, llamados clorofluorocarbonos o CFC. Un mexicano, Mario José Molina, fue quien descubrió que los CFC eran los causantes de aquella destrucción, hallazgo que no solo le valió el premio Nobel de Química en 1995, sino que motivó las bases de este acuerdo.

El Protocolo de Montreal ha sido cinco veces más efectivo en la disminución anual de más de 100 sustancias destructoras de ozono que lo logrado por el Protocolo de Kioto desde su ratificación en 2005, y con el cual se buscaban reducir las emisiones de dióxido de carbono.
El éxito, para algunos, estuvo basado en una razón: la tragedia planetaria era inminente. "Montreal se firmó sin egoísmos, no hubo Estados que jalaran solo para su lado. Y el daño sobre la capa era tan grave y la humanidad vio tan encima su posible desaparición, que hubo consensos para tomar correctivos", ha dicho Jorge Sánchez, exdirector de la Unidad Técnica de Ozono, del Ministerio de Medioambiente. "No sucede lo mismo frente al cambio climático, sobre el que hay incredulidad. Algunos no lo ven como un fenómeno dramático o creen que aún estamos a tiempo para reaccionar", opina el experto.

De no haberse controlado la destrucción de la capa, las sustancias que la dañan se habrían multiplicado por 10 en 2050. Precisamente, la Nasa publicó hace poco una simulación de lo que nos estuviera pasando hoy si los clorofluorocarbonos (CFC) y otros químicos no hubieran sido prohibidos entonces, y las conclusiones son dramáticas: los casos de cáncer de piel ya habrían ascendido a 295 millones a nivel global, en tanto que problemas oculares como las cataratas afectarían a 22 millones de personas. Paul Newman, científico del Centro de Vuelo Espacial Goddard, de Nasa, y autor de esa proyección, fue más allá y creó incluso una escena que se desarrolla en el futuro, para explicar lo que la humanidad viviría en ese momento de no haber actuado.

Newman escribe situado en el año 2065: "Dos tercios de la capa de ozono han desaparecido. A diferencia de la década de los 80, cuando el fenómeno fue descubierto, ahora el agujero no solo afecta los polos sino todo el planeta. Pocos recuerdan hoy cómo era el mundo cuando una persona podía estar bajo el sol durante 5 o 10 minutos sin quemarse gravemente, o cuando los casos de cáncer u otras patologías derivadas de mutaciones en el ADN no se contaban entre las principales causas de muerte a nivel global".

Pero, y con todo y avances, para cantar victoria falta tiempo y retos por superar. Hay una razón estricta y es que los CFC que alcanzaron la atmósfera antes del Protocolo tienen una vida útil estimada entre 75 y 150 años. Ahora, la pérdida de ozono, que se había registrado con intensidad solo en el Polo Sur, a partir del año 2000 comenzó a detectarse en el Polo Norte. En octubre de 2011, por ejemplo, se midió por primera vez una disminución del 80 por ciento del ozono en esta zona, en invierno.
Otro problema es que en el intento por reemplazar los CFC surgieron los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), menos agresivos pero agotadores de ozono, potentes gases de efecto invernadero y cuyos usos se han incrementado a buen ritmo. Muchos países han creado proyectos para abolirlos, con el obstáculo de que no tienen un reemplazo amigable con el ambiente. Colombia, por ejemplo, hace esfuerzos para que las empresas fabricantes de neveras y otros sistemas de refrigeración, y que aún usan hidroclorofluorocarbonos, los desechen de la fabricación de espumas de poliuretano.

Esto es urgente porque, además de los daños que aún resiste la capa, patrones climáticos producen en ocasiones un desplazamiento del ozono hacia los polos, según la organización Meteorológica Mundial (OMM). "De esta forma, ciudades como Bogotá, y en general las ubicadas en la zona andina -situadas sobre el Ecuador- presentan con frecuencia bajas concentraciones del gas y resisten niveles de radiación ultravioleta (UV) de índice superior a 11, escala que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera extremadamente alta", explicó Leydy Suárez, directora de la Unidad Técnica de Ozono.
La OMM ha dicho que una recuperación definitiva de la capa podría ocurrir en el 2060 para la mayor parte de la Tierra y en el 2075 para el caso de la región antártica y zonas de Chile y Australia, donde el agujero se ha estabilizado. Gracias al Protocolo de Montreal, la capa de ozono ya no agoniza, pero aún sigue en cuidados intensivos. Por eso, mientras no esté recuperada de las lesiones causada por el hombre, tendremos que seguir mirando al Sol con respeto.

FUENTE:


miércoles, 27 de junio de 2012

EL SOLMAFORO: PREVENCION PARA TODOS

EL "SOLMAFORO": TECNOLOGÍA PARA PREVENIR LOS EFECTOS DE LA RADIACION SOLAR, AL ALCNACE DE TODOS
Es importante que conozcamos este importante aporte de una entidad chilena, quien realizó el invento desde el año 2004.

Solmáforo es un semáforo que mide los niveles de radiación ultravioleta, alertando a la población por medio de un código basado en colores. También puede ser llamado semáforo de sol.
El solmáforo, inventado en Chile contó con el apoyo de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) para su desarrollo.
Los filtros ultravioleta (UV) y sensores ópticos del solmáforo miden el nivel de radiación y entregan la intensidad según una carta de colores establecida por la Organización Mundial de la Salud. Los colores son: verde (bajo), amarillo (medio), naranja (alto), rojo (peligroso) y violeta (extremo).

En Chile la CONAC (Corporación Nacional del Cáncer) en conjunto con el Departamento de Física la Universidad de Santiago de Chile utilizan los solmáforos para prevenir a la población. En particular, monitorean la banda UV-B, que es peligrosa para la vida y la salud humana, que puede provocar cáncer a la piel, melanomas, cataratas y afectar el sistema inmunitario, debilitándolo. [1].
Los solmáforos se comenzaron a instalar en Chile en el año 2004, simultáneamente en las ciudades de Antofagasta, Santiago yCoyhaique. A finales de ese año en la playa de Reñaca también quedó operativo uno de estos semáforos solares, y Arica yConcepción ya cuentan con estos equipos. Playas, piscinas y lugares altamente concurridos, como el centro de las ciudades, son los lugares escogidos para instalar los solmáforos.
La principal preocupación de los gestores y las autoridades es que las personas conozcan la utilidad de estos aparatos y adopten las medidad de prevención necesarias, ya que Chile es uno de los países más afectados por el agujero en la capa de ozono del Hemisferio Sur.


Los ‘Solmáforos’ son fabricados por el físico Ernesto Gramsch en un pequeño taller en Santiago y funcionan mediante un código de colores: el verde indica que el riesgo es “bajo”, el amarillo “medio”, el anaranjado “alto”, el rojo“peligroso” y el violeta que es “extremo”. “Un circuito electrónico amplifica la señal, la separa y enciende la luz que corresponde”, explica a la agencia AFP Gramsch, que ha vendido unos 200 aparatos y exportado a países como España, Perú, Colombia y México.
Según explica a AFP Cecilia Orlandi, dermatóloga asesora de la Corporación Nacional del Cáncer (Conac), “el principal problema radica en que las personas desconocen que la piel recibe radiación ultravioleta todo el año, en especial en verano, y que estas dosis son acumulativas”.
Y agrega: “Contamos con estudios donde se ha demostrado que un joven a los 18 años recibió la cantidad que debió haber acumulado a los 60 años”.
Con los índices actuales, cuando el sol está en su punto más alto, bastan de 5 a 10 minutos de exposición sin protección en las horas de mayor radiación para producir una quemadura de piel.

Chile es uno de los países más expuestos a la radiación UV, lo que se evidencia en el aumento de los casos de cáncer de piel. Frente a ello, instalaron dispositivos que miden los niveles de radiación en varios balnearios y paseos


En medio de una construcción en Santiago, tras el sonido de un silbato del capataz, entre hierros, cemento y grúas, una veintena de obreros hacen una pausa en para aplicarse bloqueador solar. En el hemisferio sur del continente americano, Chile es uno de los países más afectados por los rayos ultravioleta (UV), especialmente en las regiones del norte del país, donde el sol azota con dureza durante todo el año.
Normalmente, la radiación comienza a subir recién en diciembre y durante enero alcanza su máximo nivel, pero esta temporada el periodo de máximo peligro se adelantó y la intensidad de los rayos solares aumentó en 10% respecto a 2008.

Esta vulnerabilidad ha llevado al país a ser uno de los pioneros en el desarrollo de novedosas medidas para prevenir sus nocivos efectos.
Una serie de ‘Solmáforos’, que funcionan de forma similar a los semáforos del tránsito pero que miden los niveles de radiación ultravioleta, han sido instalados en balnearios y concurridos paseos. También en varias en mineras y construcciones, donde los trabajadores se exponen diariamente al sol.




Sepa cómo medir exposición solar con ‘Solmáforos’

El municipio de Miraflores instaló cuatro ‘solmáforos’ más que medirán radiación ultravioleta en diferentes playas.
Lima . El municipio de Miraflores instaló cuatro ‘solmáforos’que medirán radiación ultravioleta adicionales a los tres ya existentes en diversos espacios públicos del distrito, con el objetivo de informar a la ciudadanía sobre los peligros que ocasiona en la piel la sobreexposición al sol.

El alcalde de la referida zona, Jorge Muñoz, destacó la importancia de estos equipos porque permiten medir, de manera instantánea y dar a conocer en forma didáctica, la radiación de tipo ultravioleta que se está registrando, e informar el tiempo máximo que las personas pueden exponerse al sol según su tipo de piel (blanca o trigueña).
Los nuevos equipos han sido instalados en las playas: Tres Picos, Waikiki y Redondo, así como en la zona de Santa Cruz sumándose a los tres solmáforos ya existentes en la Playa La Estrella, el Parque Central y el Parque del Amor.
Asimismo, en los próximos días se instalarán dos nuevos equipos en zonas de gran afluencia de público.

Cabe indicar que el sistema de señalización de un Solmáforo es similar al de un semáforo de tránsito porque, a través de una luz tipo Led, se aprecia el color que refleja la intensidad de la radiación de los rayos ultravioleta.
Así los colores fluctúan desde violeta, rojo, anaranjado, amarillo y verde, cuya intensidad en ese orden es: extrema, muy alta, alta, moderada y baja.





FUENTES: